Getúlio, atual, pede passagem

“Abra pasos que el Gege va pasar

En la evolución de la historia

Abra pasos para el Gege desfilar

En la memoria popular”

 

Canción “Dr. Getúlio”, de Chico Buarque y Edu Lobo

 

 

En el domingo 24 de agosto hacen 54 años que el presidente Getúlio Vargas dio un tiro en su corazón poniendo fin a una trayectoria marcada por haber liderado la Revolución de 30 con un pueblo armado, dando inicio a una profunda transformación social en Brasil, retirándolo del atraso rural (tarea no terminada sin la Reforma Agraria), nacionalizando sus más importantes fuentes de riqueza e instalando una etapa de derechos laborales y sociales que hasta hoy son blanco de acciones destructivas del neoliberalismo. Lo que se constata es que la Carta Testamento dejada por Vargas en su lecho de muerte es, cada vez más, un documento histórico actual, fértil, inspirador y que convoca a las nuevas generaciones conscientes de la absoluta necesidad de movilizar radicalmente los pueblos, a costa de la vida, para organizar y sostener inevitables procesos de rupturas con el marco de dominación y expoliación impuesto por las transnacionales que comandan la economía internacional en nombre de una oligarquía imperialista dispuesta a todo para mantener este régimen criminal.

 

Hay muchas maneras de comprobar la actualidad de Vargas para nuestros días, pero, este es un simples artículo, más destinado a homenajear y rememorar este gaucho que partió del Rio Grande del Sud, al frente de un pueblo rebelde, organizado y armado, que realizó una marcha victoriosa que llegó a Rio de Janeiro en 3 de octubre de 1930. Ante todo porque lanza por tierra muchos mitos que la sociología política conservadora, instalada confortablemente en la academia, remunerada y orientada por ideologías colonizadoras, construyó tergiversando para impedir la verdadera valoración histórica de los grandes líderes nacionalistas de América Latina, tales como Vargas, Perón, Alvarado, Cárdenas, presentándolos de modo simplificado y grotesco, ora como populistas, ora como fascistas, ora como corruptos, o todo junto. Toneladas de papeles se han escrito contra ellos, contra el nacionalismo transformador, presentándolo como una idea ultrapasada. Tan ultrapasada que hoy aún siguen, los institutos y fundaciones sostenidas por el imperio, obrando intensamente para impedir la más mínima divulgación de informaciones objetivas y veraces que permitan la recuperación de la verdad histórica.

 

Así, Perón, 3 décadas después de su muerte, sigue siendo el político más atacado en Argentina por la tiranía mediática, por la academia conservadora, por los defensores de los eternos privilegios de las oligarquías. Del mismo modo, Vargas fue el blanco principal de la década de la devastación liberal en la cual los gobiernos, sobretodo el de Fernando Henrique Cardoso, planteaban: derrumbar la Era Vargas. O sea, quebrar el monopolio estatal del petróleo, dar inicio a un proceso indirecto de privatización de la Petrobrás, privatizar las telecomunicaciones, la energía eléctrica, los ferrocarriles, la industria de seguros, la marina mercante, o sea, todo un proceso de construcción de un modelo de desarrollo basado en el estado, que se inicia con la Revolución de 30, liderada por Vargas y sostenida por un pueblo armado. Al inicio de esta revolución, en apenas un día, en el Rio Grande del Sur, 40 mil hombres se alistaran para recibir armas atendiendo a una convocatoria de Vargas para organizar el ejército que derrumbaría el gobierno colonial-oligárquico del presidente Washington Luís, de quién se conoce su pensamiento más famoso: “huelgas son casos de policía, no sociales”.

 

Vargas y el pueblo armado

 

La Revolución de 1930, en la cual Vargas invita Luís Carlos Prestes a ser el jefe armado de la misma, y este recusa  a la misma invitación, ( ya muy influenciado por la visión sectaria-mecanicista y anti-dialéctica del stalinismo ) , tira por tierra una abundante literatura sociológica y política según la cual la alienación es siempre hegemónica, que el pueblo brasileño es un eterno acomodado, incapaz de una justa actitud rebelde,que las nuevas generaciones no se alzan por causas y ideas rebeldes y transformadoras. Vargas y su Revolución de 1930 lo desmiente cabalmente a toda esta literatura que objetiva justificar un conformismo y, para eso, tiene que evitar también que las nuevas generaciones se pongan en contacto con la verdad histórica. Pero, es cada vez más difícil evitar el conocimiento de esta verdad, pues ahí está Telesur recuperando y divulgando ampliamente lo que fue el peronismo, lo que fue el gobierno de Allende, lo que ha pasado en Guatemala en 1954, en Colombia con Gaitan en 1948. O sea, la memoria del fuego de las inapagables luchas revolucionarias de los pueblos latinoamericanos está saliendo a luz, gracias a la Revolución Bolivariana y a Telesur y a todas las luchas de los pueblos de la región que estan instalando gobiernos progresistas a cada dia más, como lo de Cristina, Lula, Evo Morales, Rafael Correa, Fernando Lugo, Tabaré, Ortega, etc…

 

La actualidad del pensamiento político de Vargas también se revitaliza en el mismo instante en que Brasil acaba de descubrir un gran mar de petróleo en las profundidades del pré-sal. Fue exactamente el petróleo el principal causador de la muerte de Vargas como él deja clarito en su Carta Testamento que debería de ser conocida en todos los sindicatos del América Latina, por todos los pueblos, en todas las escuelas. Así como en Venezuela la Revolución Bolivariana está democratizando el Don Quijote, los escritos del escritor brasileño Machado de Assis, los escritos de Che Guevara, publicados y distribuidos gratuitamente en centenas de millares, también se recomienda que esta generosidad venezolana publique este candente documento histórico de Getúlio Vargas, su Carta Testamento, que termina diciendo: “dejo la vida para entrar en la Historia!”

 

Haciendo renacer a Vargas, Lula llama a los estudiantes a salir a las calles en una nueva campana por “El petróleo es nuestro”, campana que resultó en la Petrobrás. Y Vargas fue llevado a la muerte exactamente 30 días después de haber firmado la ley de la Petrobrás. Ahora, Lula propone que el “petróleo sea del pueblo brasileño, no de media docena de transnacionales que lo explotan”. Y llama a los estudiantes, hasta ahora paralizados en esta lucha. En eso está la actualidad de Vargas. Fue en 1934, durante su primer gobierno, que Vargas nacionalizó los yacimientos minerales, el subsuelo y los recursos hídricos. Después, en 1938, en el Estado Nuevo, durante una reunión del Estado-Mayor del Ejército Brasileño, el gobierno Vargas dio inicio a una marcha definitiva para la construcción de Petrobrás, avanzando en una serie de medidas de nacionalización de la explotación, del refino, etc…, del petróleo, aún antes de que se construyera la empresa.

 

Vargas siempre vuelve en momentos cruciales de la historia política brasileña. En 2005, cuando una fuerte articulación conservadora fue lanzada para desestabilizar el gobierno Lula, incluso para que renunciara, o para que no se postulara para la reelección como le garantiza la ley, el presidente brasileño, en el auge de las presiones que recibía, recordó el presidente gaucho. Dijo que no iría suicidar-se como Vargas, que no iría renunciar como Jânio Quadros – que renunció en 1961 después de haber condecorado a Guevara y conducir una política externa de acercamiento a la URSS y China – y que no sería derrocado como Jango Goulart.

 

Ahora, Lula vuelve prácticamente a recordar Vargas proponiendo una nueva campaña “El Petróleo es Nuestro!”; campaña que unió obreros, militares, estudiantes, amas-de-casa, intelectuales y artistas y logró su intento. Sin embargo, hoy, Petrobrás está sometida a una fuerte influencia de accionistas extranjeros privados que se quedan con la mayor parte de su extraordinaria ganancia. Y Lula ha dicho que el petróleo tiene que servir para el pago de la inmensa deuda social histórica que se ha acumulado contra el pueblo brasileño. Estamos en una encrucijada de la política brasileña. Lula ha reabierto el debate para como garantizar que los nuevos yacimientos descubiertos sirvan para la educación, la salud, para aplacar la miseria del pueblo brasileño, el que detiene tantas riquezas que no debería siquiera conocer la pobreza. Lula y la Ministra Dilma Roussef están hablando de “La maldición del petróleo”, aquél que victima países ricos en ese mineral, que lo exportan, enriquecen los exploradores, pero siguen sin industrializar-se, sin desarrollar su agricultura, sin elevar sus condiciones sociales, como durante tanto tiempo se hizo en la Venezuela pré-Bolivariana, cuando era prohibido sembrar petróleo y aquél país tenía el más indecente consumo de caviar y champagne por parte de su oligarquía petrolera, mientras el país no tenia ni industria, ni agriculturaque solo ahora esta construyendo .

 

Nuevamente, en eso está la actualidad de Vargas: no hay posibilidad de que las riquezas del petróleo o otras sean utilizadas en beneficio del pueblo, en los países sub-desarrollados, sin el control estatal, sin planificación estatal, sin control social de las fuentes decisivas de riquezas. De esa manera, cuando en todo el mundo se nacionaliza el petróleo y el gas – sea en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Rusia, China, y en México se lucha por defender la Pemex – son nuevamente las ideas de Vargas, de Cárdenas y de Perón que vuelven a la luz de la agenda política, pero ahora con alcances más profundos, obligando a que una grande parte de la izquierda y de los movimientos progresistas que tuvieran dificultad de comprender lo que fue el varguismo, el peronismo y el cardenismo, reconsideren sus evaluaciones de entonces . Por ejemplo: mientras Vargas y Cárdenas estaban nacionalizando el petróleo, los ferrocarriles, los medios de comunicación, y Trotsky sugería una alianza táctica de los revolucionarios con este nacionalismo en los cuales veía un gran potencial revolucionario, sectores comunistas-stalinistas se oponían a Vargas, a Cárdenas, como más tarde se opusieran a Perón, calificándolos o de populistas o de fascistas; como también se opusieran a Alvarado en Peru; como también no han comprendido las estatizaciones hechas por el general nacionalista Mossadeg enIran, derrumbado por la CIA también en la década del 50, para instalar el sanguinario gobierno del Xá.

 

Vargas, Chávez y el nacionalismo revolucionario

 

Vargas vive en cada nacionalización que se hace en Venezuela y Bolivia, asi como vive su plena actualidad cuando el Movimiento de los Sin Tierra y los movimentos sociales y sindnicales de Brasil organizan una campaña para la re-naciacionalización de la empresa Vale do Rio Doce, creada también en la Era Vargas, una alianza politica concreta entre los movimentos sociales y el nacionalismo-revolucionário tal como hoy ocurre también en Ecuador, en Paraguay y en Argentina. Por eso es tan importante cuando el presidente Hugo Chávez en sus visitas a Brasil recuerda a Vargas, a Tiradentes, a Abreu e Lima, porque son parte fundamental de la historia del pueblo brasileño, para su verdadera independencia, todavía por ser conquistada en su plenitud. Para eso es necesario apoyar el llamado “varguista” que hace Lula para que el petróleo sea de hecho del pueblo brasileño no de las transnacionales que rapiñan la ganancia de la Petrobrás sin haber puesto a rigor nada de tecnología y sin correr ningún riesgo para pesquisar y encontrar el petróleo que está a una profundidad de más de 6 mil metros en el mar. Pues cuando Vargas se propuso a fundar la Petrobrás se desató una fiera campaña de mentiras y desestabilización que alardeaba por los medios de comunicación, que ya entonces practicaban el terrorismo mediático, que no había petróleo en Brasil.

 

Al hacer el homenaje a Vargas en esta fecha de heroísmo y dolor para el pueblo brasileño, el 24 de agosto, hay que decir que la sangre de Vargas será eternamente una llama encendida de rebeldía y independencia, no solamente para los brasileños, pero también para los pueblos latinoamericanos, para que jamás volvamos a tener el martirio de presidentes, como ha escrito Flavio Tavares en su libro “El día que Vargas mató Allende”. Es necesario apoyar el llamado que Lula hace a los brasileños para nacionalizar de verdad el petróleo, todo el petróleo y re-nacionalizar la Petrobrás, reviviendo a Vargas, fortaleciendo el protagonismo del estado, el control social, democratizando las tierras, impidiendo que sean desnacionalizadas por los que quieren internacionalizar tanto el petróleo como el bio-combustible, que también debe ser estatal y bajo control del pueblo, en alianza con la agricultura familiar y los asentamientos de los sin-tierras, cambiando el modelo económico. Solo así, uno de los pensamientos más profundos que nos dejó Vargas en su Carta Testamento tendrá vigencia total y amplia: “yo les dejo mi sangre y tengo la certeza que el pueblo del cual fui esclavo no será más esclavo de nadie”.